La Maca, una planta que tienta al mundo

Los chinos le echaron el ojo a la maca, una planta autóctona de los Andes a la que adjudican propiedades afrodisíacas

En Junín, Perú – William Neuman, The New York Times

Hace poco, unos ladrones se metieron en una bodega en esta ciudad agrícola, muy en lo alto de los Andes, golpearon al gerente en la cabeza y se fueron con 2.600 libras de contrabando. Camiones habían estado cruzando la frontera en forma subrepticia, cargados con una sustancia ilícita con destino a China. Y, dado que el precio de este cultivo característico va en aumento, otrora campesinos pobres brincotean por los caminos de terracería en relucientes vehículos nuevos

La apreciada cosa que ha generado latrocinio y lujos repentinos en esta población, no es drogas, gemas ni metales preciosos. Es un vegetal acre, parecido al nabo, llamado maca, del que se pregona que es el superalimento para combatir al cáncer y se vende en supermercados.

Es tan popular en China por lo que se percibe como efectos afrodisíacos, que este año los compradores aparecieron aquí, en Junín, con maletas llenas de dinero para comprar toda la cosecha, incitando a una fiebre del oro y haciendo sonar alarmas desde Lima hasta Los Angeles, y más allá.

A medida que aumenta la demanda de la maca, algunos peruanos temen estar perdiendo el control de un cultivo valioso con una historia que se remonta a tiempos anteriores al imperio inca. Funcionarios dicen que muchos compradores chinos sacaron de contrabando la raíz, violando una ley por la cual la maca debe procesarse en Perú, antes de que se pueda exportar, una medida cuyo propósito es proteger a los negocios locales. Dicen que también se sacaron semillas ilegalmente del país, a pesar de una prohibición para evitar que se cultive la raíz en ninguna otra parte.

“Se está cultivando en miles de acres fuera del país sin autorización”, comentó Andrés Valladolid, el presidente de la Comisión Nacional contra la Biopiratería de Perú.

A Oswaldo Castillo, un cultivador y procesador de maca, le preocupa que los chinos “obtengan el monopolio de la maca y puedan fijar el precio en el mercado mundial”.

Advirtió que algunos campesinos les vendieron semillas de maca a compradores chinos.

“No podemos dejar que las semillas salgan del país”, dijo. “La maca es nuestro alimento ancestral. Es nuestro orgullo”.

El arrebato chino de compra de maca y la exportación clandestina de maca entera y semillas plantea interrogantes sobre la capacidad de los países en desarrollo para controlar el acceso a sus especies nativas. Y también dejó a los clientes del resto del mundo sin maca.

Se dice que algunos estudios científicos muestran un vínculo entre el consumo de maca y un incremento en la libido. Tales creencias se remontan siglos. Un relato histórico dice que el emperador inca alimentaba a sus tropas con maca para que tuvieran energía, pero la quitaba de la dieta después de las campañas victoriosas para dominar sus deseos sexuales.

Prácticamente, la maca había desaparecido como un cultivo en la década de 1980, pero reapareció en la de 1990 con promoción gubernamental y ayuda de su reputación como afrodisíaco. Según el Ministerio de Agricultura, se plantaron 2.500 hectáreas de maca en el 2012, en comparación con 1.297 en el 2010. Al parecer, se incrementó la superficie en forma significativa desde entones, y los campesinos dijeron que planeaba aumentar la siembra todavía más para satisfacer la nueva demanda china.

En junio, cuando comenzaba la cosecha, llegaron compradores chinos a esta ciudad de 10.000 habitantes, ubicada a 4.100 metros sobre el nivel del mar, en una inhóspita planicie, rodeada de montañas parduscas, barridas por el viento.

En semanas, se disparó el precio de la planta de la familia de las mostazas, con olor y sabor acre, de alrededor de 1,80 dólares el medio kilo a más de 11 dólares de la variedad que más se busca. Se hicieron fortunas de un día para otro.

Es típico que los junínos, como se les dice a los habitantes, consuman maca dos o tres veces a la semana en el desayuno. La hierven y mezclan con leche, fruta y azúcar, y la transforman en una bebida caliente llamada jugo de maca. Sin embargo, con el precio en aumento, muchos ahora se privan de este alimento básico.

“Los pobres ya no pueden comer maca en Junín”, dijo lga Rapri, de 48 años, quien tiene una tienda de ropa en la ciudad. “Ahora tienes que ser rico para comer maca”.

Comentó que las ventas en su tienda han aumentado cuando entra dinero a la ciudad durante la cosecha, pero menos de lo que había esperado.

“La gente prefiere comprar coches, motocicletas, tractores, semillas”, notó Rapri. “Prefiere invertir en cultivar más maca”.

Fuente: (http://www.elpais.com.uy/que-pasa/tesoro-oculto-peru.html)