"Colombia lo que necesita es que exista una legislación muy fuerte para evitar, por ejemplo, la biopiratería", explicó a dpa Sandra Bessudo, alta consejera presidencial para temas ambientales de Colombia, y que fue quien representó al país latinoamericano en la firma del protocolo realizada en la sede de la ONU.
"Desafortunademente una gran cantidad de recursos genéticos (como pueden ser semillas) han sido sacados ilegalmente del país sin que el país reciba ningún beneficio", añadió Bessudo.
Colombia fue uno de los primeros países que firmó el protocolo junto con Yemen. Hoy fue el primer día en que los países pueden firmar tal pacto, según indica un despacho de la agencia de noticias DPA.
Para que el protocolo tenga efecto necesita la firma de 50 países. A partir de aquí, cada país aprobaría sus políticas nacionales para implementarlo.
El protocolo fue adoptado por al menos 193 países el 29 de octubre del año pasado en la localidad japonesa de Nagoya.
La adopción del protocolo fue el segundo paso dado sobre la gestión de los recusos genéticos y que llevó seis años de negociaciones. El primer paso dado fue la Convención sobre Biodiversidad firmada por 150 países en la cumbre de Río de 1992, y que se convirtió en el primer instrumento internacional que trataba la diversidad biológica con el objetivo de protegerla y hacer que se compartieran los beneficios que se obtuvieran de su uso.
Luego el Protocolo de Nagoya desarrolló en medidas concretas lo estipulado en la Convención. |