Naciones Unidas, 24 Feb (Notimex).- México se convirtió hoy en el quinto país en firmar el Protocolo de Nagoya, un acuerdo para proteger sus recursos genéticos, beneficiarse de su explotación y combatir la biopiratería, en una ceremonia en Naciones Unidas.
El secretario mexicano de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Rafael Elvira Quezada, fue el encargado de firmar el protocolo en representación del presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa.
"La firma de hoy demuestra que México quiere proteger su biodiversidad. Además, mandamos un mensaje a los países más megadiversos del mundo para que se unan a este tratado de manera urgente", dijo Elvira en una conferencia de prensa posterior.
El Protocolo de Nagoya sobre el Acceso a Recursos Genéticos y Distribución de Beneficios, nombre completo del acuerdo, garantiza que los países originarios y proveedores de recursos genéticos participen de manera justa en los beneficios de su explotación.
El documento también garantiza a las comunidades indígenas y locales que la utilización de sus conocimientos tradicionales, asociados a los recursos genéticos, cuente con su consentimiento previo.
Asimismo, establece medidas para que estas comunidades reciban los beneficios que se generen de esa utilización.
"El Protocolo pone reglas claras para que los recursos genéticos de un país puedan extraerse en un marco de legalidad", aseveró Elvira Quezada.
El documento establece además la obligación a los países usuarios para que tomen diferentes medidas a fin de evitar la apropiación y el uso indebido de los recursos genéticos y del conocimiento tradicional asociado.
De acuerdo con el funcionario, no existe una estimación sobre los recursos que México ha perdido por la explotación ilegal de sus recursos genéticos por parte de terceros, lo que comenzó hace mil 500 años, desde que al país llegaron los primeros colonizadores.
"Lo que sí sabemos es que el Protocolo determina crear mecanismos de compensación que generen esquemas más justos para la explotación de recursos genéticos", destacó Elvira Quezada.
El titular de Semarnat estuvo acompañado por Claude Heller, representante permanente de México ante la ONU; José Sarukhan Kermez, de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad, y por Luis Fueyo Mac Donald, comisionado nacional de Áreas Naturales Protegidas.
"Antes del Protocolo de Nagoya no había forma de frenar la biopiratería. Ahora existe la oportunidad de regularla mediante un mecanismo vinculante", manifestó Sarukhan Kermez.
El acuerdo protegería semillas, plantas, animales y sus derivados susceptibles de explotación comercial, como el veneno de la serpiente de cascabel, empleado como vacuna para los ataques de víbora.
Ahora, el acuerdo debe ser ratificado por el Senado de México, lo que de acuerdo con Elvira podría suceder este mismo año.
Para que sea vinculante internacionalmente, el Protocolo deberá ser firmado por 50 países, lo que la ONU estima que podría suceder en el año 2012. |